Septiembre es, sin duda, el mes de la vuelta al cole y todo lo que ello conlleva, que no es poco. Un factor muy importante y que no siempre se tiene en cuenta es si el niño está preparado visualmente para el curso que empieza.

Según afirman los expertos, alrededor del 30% del fracaso escolar está relacionado con anomalías visuales, y además uno de cada cuatro niños en edad escolar sufre algún problema de visión sin diagnosticar.

Normalmente un niño no se quejará si no ve bien, por ello es importante estar atento, tanto padres como maestros, de todos los detalles y actitudes del niño. No poder seguir las explicaciones en clase en la pizarra, no estudiar ni leer con comodidad, un comportamiento distraído, dolores de cabeza, escozor en los ojos, una mala postura del cuerpo o de la cabeza, son algunas de las señales que nos indican que algo no va bien.

Ante estos signos es muy importante acudir de forma urgente al especialista para analizar sus capacidades y deficiencias visuales, y poner un tratamiento (ya sea mediante compensación óptica, terapia visual, o la combinación de ambas).

La detección precoz de estos problemas es vital para que el niño se forme de manera adecuada, por ello los especialistas recomiendan realizar al menos una revisión visual al año.