Son muchas las personas que sufren este molesto síndrome. Aproximadamente más del 10% de la población española se ve afectada por este problema visual que en la mayoría de los casos puede ser tratado con facilidad.

El síndrome del ojo seco es una alteración que se produce en la superficie de la córnea y la conjuntiva por la escasa producción o falta de lágrima. Es muy importante prestar atención a los síntomas y la celeridad con los que estos puedan aparecer, ya que se pueden producir úlceras o infecciones en la córnea si no se tratan a tiempo y adecuadamente.

Síntomas

Se debe buscar asistencia médica de inmediato si se presenta sequedad en los ojos y ocurre un incremento de la molestia o el enrojecimiento, o si se presenta una disminución súbita en la visión.

Los síntomas más habituales suelen ser:

  • Visión borrosa
  • Ardor, picazón o enrojecimiento en el ojo
  • Sensación arenosa o abrasiva en los ojos
  • Sensibilidad a la luz

Factores que originan sequedad ocular

Son muchos los factores que pueden producir sequedad en nuestros ojos como veremos a continuación, pero debemos prestar cierta atención a las actividades que realizamos a lo largo del día y dónde desempeñamos dichas actividades ya que así nos resultará más fácil dar con una solución adecuada en la mayoría de los casos. Estos son algunos de los factores más comunes entre la población:

  • Contaminación, propia de las grandes ciudades
  • Uso de aire acondicionado
  • Exposición continuada a pantallas y/o dispositivos móviles
  • Uso de lentes de contacto
  • Tabaquismo o fumador pasivo
  • Edad, a mayor edad mayor riesgo de padecer el síndrome de ojo seco
  • Alergias

Otro factor muy importante y que depende íntegramente de nosotros, es nuestra frecuencia de parpadeo. Puede parecer algo banal. Sin embargo, el hecho de abrir y cerrar los ojos, parpadear, es fundamental para mantener una óptima salud visual. El párpado es una membrana que cubre la parte externa de los ojos y cuya misión no es otra que la de proteger los ojos. Los párpados tienen unas funciones muy concretas y, a la vez, fundamentales para nuestros ojos:

  • Mantienen una óptima higiene. Con un sencillo gesto, nuestros ojos se mantienen limpios e hidratados.
  • Evitan posibles lesiones. Cuando un objeto se aproxima a gran velocidad nuestros ojos reaccionan cerrándose rápidamente.
  • Regulan la luz que debe entrar en nuestros ojos cuando la luz que percibimos es demasiado brillante o molesta. Por ejemplo, al despertarnos por la mañana y encender la luz después de haber pasado varias horas a oscuras.
  • Cerrar los ojos nos permite relajarnos.

Quiero hacer una mención especial al factor Exposición continuada a pantallas y/o dispositivos móviles. España es el país con mayor porcentaje de móviles por habitante, nada más y nada menos que 96%. Prácticamente todos tenemos un móvil y lo miramos con frecuencia, si con mucha frecuencia, hasta 150 veces al día de media. A eso le sumamos horas delante del ordenador, consolas, tablets, etc. La exposición a la que se ven sometida nuestros ojos es prácticamente constante. Es muy importante, respetar las distancias mínimas para cada dispositivo, regular la intensidad de luz así como respetar el tiempo de exposición que nunca debería sobrepasar los 30 minutos de forma continuada.

La disminución de la secreción debida a la edad es la causa más habitual. Con el envejecimiento se atrofian las células que generan la lágrima de manera constante. Las lágrimas artificiales y pomadas lubricantes ayudan a controlar la sequedad e irritación. Los pacientes con ojo seco más severo pueden requerir otros tratamientos.

Ejercita tu parpadeo

Parpadear, parpadear y parpadear, así hasta 15 veces por minuto. Según un estudio de la Universidad Politécnica de Catalunya (UPC), recomienda que los usuarios de videojuegos, ordenadores y dispositivos móviles, deben parpadear como mínimo 15 veces por minuto para evitar así el síndrome del ojo seco, que se manifiesta con picores e irritación ocular. Según los resultados de este estudio, en una conversación las personas pueden llegar a parpadear hasta 25 veces por minuto, pero en usuarios de ordenador esta frecuencia puede llegar a bajar hasta 5 veces por minuto.

Prueba a realizar estos rápidos y sencillos ejercicios:

  1. Parpadeo consciente: Realiza 10 parpadeos conscientes a una velocidad más lenta de lo habitual. Un movimiento progresivo y lineal.
  2. Parpadeo fuerte: Contrae con fuerza tus párpados, apretando los ojos, los puños y todos los músculos de la cara. A continuación abre al máximo los ojos, puños y estira la cara abriendo la boca. Repite esto unas 5 veces. Entre cada repetición realiza unos pocos parpadeos rápidos.
  3. Parpadeos rápidos: Como si de aleteos de mariposa se tratara, parpadea durante 7 segundos y luego cierra los ojos durante 3 segundos para relajarte.
  4. Parpadea cada ojo por separado: 5 veces con cada ojo.

Espero que hayáis parpadeado lo suficiente al leer este artículo o casi tanto como yo al hacerlo. No olvides visitar a vuestro médico oftalmológo para resolver cualquier duda o problema relacionado con la salud visual.